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martes, 27 de marzo de 2012

Educar en casa; Normas implícitas y explicitas.

Educar en casa, ¿cúando es aconsejable instaurar normas?

Las normas de convivencia están presentes en todas las familias desde incluso antes de que nazca el bebe. Dónde se come, dónde se duerme, donde se dejan las cosas, cuando se sale a la calle, cómo se sale a la calle… todas estas rutinas son normas implícitas del funcionamiento familiar pero no por ello debemos escribirlas en una cartulina e implantarlas como un código penal en la puerta de casa.
Como padres, las normas a las que debemos prestar atención son aquellas que precisamos para mejorar la convivencia familiar y deben instaurarse de manera implícita para facilitar al niño la adquisición de una nueva conducta o rutina. Por decirlo de una manera sencilla, si el niño tiene interiorizadas todas las normas y rutinas de la casa ¿Para qué las vamos a escribir o verbalizar?

Las normas a las que suelen referirse los padres que nos consultan suelen ser llas normas explícitas; aquellas que no están interiorizadas y que son necesarias para desarrollar nuevas capacidades en el niño o para mejorar el funcionamiento familiar.  En estos casos, las normas se convierten en pequeños objetivos a conseguir; nuevas conductas a desarrollar y nuevas rutinas que interiorizar.

¿A partir de que edad se deben implantar normas?

Desde que el bebe nace, va interiorizando toda una serie de normas y rutinas que van a facilitar su desarrollo y su socialización.  "Se duerme por la noche,  se prestan los juguetes, No se come la comida del suelo, se hace pis en el orinal… " Son algunos de los ejemplos de las normas implícitas que transmitimos a nuestros hijos desde el nacimiento a través de nuestro comportamiento como padres. Todas estas normas se establecen a través de tres mecanismos: modelado, la consistencia y la rutina:

·        Modelado; durante toda la vida, pero más especialmente durante los primeros años de edad, los padres son modelos de sus hijos. La manera más sencilla de que un niño interiorice una norma, es que observe como sus padres también la llevan a cabo.

·      Consistencia: para facilitar al bebe la comprensión del mundo y la adquisición de normas de convivencia, los padres debemos de ser consistentes en nuestra respuesta. Si el niño cada día duerme en un lugar diferente de la casa y a una hora diferente, será difícil que interiorice que se debe dormir de noche y en la cama por lo que si, como padres, esta norma nos parece importante, debemos mantenernos en nuestra respuesta para ayudarles a entender que debe ser así.

·         Rutina: cuando los bebes tienen una rutina establecida suelen mostrarse más tranquilos y menos ansiosos que cuando todo es cambiante y novedoso ya que les permite conocer su entorno y anticipar lo que va a ocurrir. Una forma fácil de transmitir normas a nuestros hijos es establecer una rutina diaria que las contemple; todos los días nos levantamos a la misma hora, desayunamos en el mismo lugar, después nos cambiamos la ropa… De esta manera el bebe sabe qué es lo que viene después y puede prepararse para ello.

 El establecimiento de normas explícitas, debe llevarse a cabo solo cuando sea necesario y mínimo, a partir de los 2 años de edad. Además, debemos tener en cuenta la edad de los niños ya que a menor edad, menor capacidad de atención y razonamiento. Una regla orientativa podría ser que el número de normas no supere la edad del niño. Por ejemplo, tres años, dos normas pero sobre todo esto hablaremos especificamente más adelante.

Hasta entonces, esperamos que nuestras pautas y reflexiones os resulten de utilidad!

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